Glenead

Glenead es una dama que claramente piensa antes de hablar y sin duda nos ilumina con su experiencia. Sin embargo, habló con gusto de su papel en Seven Mages e interrumpió varias veces la conversación con sus carcajadas sinceras.


La tarea del jugador es reunir a otros seis magos que le ayuden a proteger la aldea y debe buscar en todas partes. ¿Adónde puede encontrarte?

Glenead: En el poblado de Caredbar. Y para que sepas, no le va a ser fácil convencerme de que lo acompañe (carcajada).


¿Entonces Glenead es maligna? ¿O solo es una oportunista? ¿Tendrán que pagarle por sus servicios?

Glenead: ¡Cierra la boca! Por supuesto que enseño magia si me pagan, vendo artefactos mágicos y sí, presto mis servicios para varias tareas del rubro, pero el lucro no es mi objetivo principal. Tendrías que verlos cuando se me acercan por primera vez: un grupito de magos de segunda mano liderados por un tahúr (dice que es solo un buen jugador de naipes, pero todos los jugadores lenguaraces dicen lo mismo, ¿no?) (carcajada). Apenas tendrán que convencerme de que están a la altura, de que la misión no está condenada al fracaso.


Misión... Bueno, empecemos por el principio.

Glenead: El juego se desarrolla en una isla llamada Rovenlandia, un lugar muy especial lleno de magia, que según se dice proviene de los dioses que descansaron allí mientras creaban el mundo. La isla fue ignota para el mundo durante años, pero en cuanto la descubrieron, una multitud de aventureros de todo tipo desembarcó allí. Algunos los llaman prospectores, otros magos renegados, pero todos tienen algo en común: anhelan el poder que se obtiene con facilidad en la isla. Buscan artefactos mágicos y restos de poder divino, pero como estas tareas no son compatibles con el trabajo que paga el pan, a menudo asaltan la aldea solitaria en el extremo sur de la isla. Roban cosechas a los campesinos que trabajan día tras día y les dejan lo mínimo para que no mueran de hambre. Sin saber más qué hacer, los aldeanos envían una delegación a Caredbar con sus últimas monedas para contratar un mago que los proteja. Por desgracia, se encuentran con alguien que solo parece un mago (ganó la túnica de un mago de verdad haciendo trampas con los naipes el día anterior). Ya dije que era un charlatán, ¿no? (carcajada). Acepta el dinero de los campesinos sin una pizca de vergüenza.


Parece que la historia terminara aquí.

Glenead: La conciencia del embustero por fin despierta. Decide que ayudará a los aldeanos, pero se da cuenta de que no puede hacerlo solo. Así que se propone buscar al mago que había timado.


Y termina encontrando siete.

Glenead: Bueno, solo seis, porque también se considera un mago, aunque no debería. Y además le lleva un buen tiempo encontrar a los otros. De hecho, formar una compañía de magos para enfrentarse a los prospectores resulta bastante complicado. Aunque Rovenlandia es un lugar lleno de magia, no hay demasiados magos de verdad por aquí. Pero al final, él mismo se convierte en uno. ¡Y de los mejores!

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